Ir al contenido
Volver al blog

Justificar una subvención municipal sin llegar tarde

Una subvención no se acaba el día que os la conceden: se acaba el día que la justificáis bien. Y la mayoría de entidades que pierden una no la pierden por haber hecho mal la actividad, sino por llegar tarde a la justificación o por presentar facturas que no encajan con lo que se pidió.

El documento que manda son las bases

Cada convocatoria tiene sus bases, y son ellas las que dicen qué hay que presentar, en qué plazo y en qué formato. Antes de nada, vale la pena tenerlas impresas o guardadas en el mismo sitio que la documentación. Los tres datos que tenéis que subrayar el primer día:

  • La fecha límite de justificación. No es la del final de la actividad.
  • Qué porcentaje cubre la subvención y si hay que acreditar el resto del gasto.
  • Qué gastos se admiten y cuáles no.

Empezad a justificar el día uno

El error clásico es hacer la actividad, cobrarla y ponerse a buscar facturas tres semanas antes del plazo. Para entonces ya faltan dos, el proveedor no contesta y la del catering se perdió.

La rutina que funciona es sencilla: cada factura que llega se asigna a la subvención en ese momento, no al final. Con dos datos basta —a qué subvención va y qué parte del importe se le imputa— y eso es lo que evita la semana de pánico.

Un gasto puede ir a dos subvenciones

Sí, pero no por el importe entero a cada una. Si una factura de 600 € se reparte entre dos convocatorias, lo que se justifica en una son 400 y en la otra 200, y tiene que quedar claro. Imputar el mismo gasto entero dos veces es lo que hace que te reclamen el dinero de vuelta, y pasa más por descuido que por mala fe.

Qué suele pedir una justificación

Aunque cada convocatoria tiene su forma, casi todas piden lo mismo:

  1. Una memoria de la actividad: qué se hizo, cuándo, cuánta gente participó.
  2. Una relación de gastos, con proveedor, concepto, fecha e importe.
  3. Las facturas, numeradas y en el orden de la relación.
  4. A menudo, los justificantes de pago (no basta con la factura: hay que demostrar que se pagó).
  5. A veces, pruebas de la difusión: carteles, fotos, redes, donde aparezca el logotipo de quien subvenciona.

Este último punto es el que más se descuida, y es el más fácil: hacer una foto del cartel el día del acto cuesta diez segundos; reconstruirlo seis meses después, no se puede.

Numerad las facturas como las presentáis

La relación de gastos y las facturas tienen que ir en el mismo orden y con la misma numeración. Quien la revisa no conoce vuestra entidad: si la factura 7 de la lista es la cuarta del montón, lo que hace es devolvéroslo todo.

Un calendario mínimo

  • Al concederla: apuntad la fecha límite en el calendario, con un aviso un mes antes.
  • Cada mes: revisad que las facturas de esa actividad estén asignadas.
  • Un mes antes: montad la carpeta entera y mirad qué falta. Todavía hay tiempo de pedir un duplicado.
  • La semana antes: que lo revise una segunda persona. Los errores de suma se ven mucho mejor desde fuera.

Con eso, la justificación deja de ser un problema y pasa a ser un trámite. Y lo más importante: la próxima convocatoria os la volverán a conceder.

Usamos una herramienta para contar visitas y saber qué páginas se leen. No se carga nada hasta que lo aceptas, y puedes decir que no sin perder nada. Qué guardamos exactamente